Conoce mi corazón. (Salmo 139:23)
Dice el libro de Proverbios que, sobre todo guardemos nuestro corazón ya que de él mana la vida. En la antropología bíblica el corazón es el centro de control de la vida. Imagina el volante de un coche, la cabina de los pilotos de un Airbus 380. Es en el corazón donde se piensa, se diseña y se lleva a cabo el proyecto vital de cada ser humano. Dallas Willard, el famoso escritor cristiano, afirmaba que, el corazón es el centro ejecutivo de la vida humana.
En la Biblia se define al corazón como engañoso, difícil de entender. El Señor afirma en el Antiguo Testamento una y otra vez que es preciso cambiar el corazón de piedra -insensible a los estímulos del Señor- por uno de carne -que sea receptivo a los mismos-. Todo cambio perdurable comienza en el corazón. Es por eso, que invitamos a Jesús a entrar en nuestro corazón, no en nuestra mente.
La Cuaresma tiene como finalidad pararse y pensar y hacerlo con Dios. La invitación de hoy es a unirnos al Señor en una petición honesta para que mire en profundidad qué hay en nuestro corazón, qué motivaciones, prioridades, actitudes, miedos, ídolos y cualquier otra cosa que Él quiera revelar y sobre la que debamos actuar.

