COMO NIÑOS

 


Hermanos, no os comportéis como niños en vuestros criterios. Tened, si, la inocencia del niño en lo que atañe al mal; pero en cuanto a vuestro criterios, sed personas hechas y derechas. (1 Corintios 14:20)

El contexto de este pasaje es el apóstol Pablo respondiendo a lo que parece ser una discusión entre los miembros de la Iglesia de Corinto en relación a los dones, su importancia y su uso. Pablo debe usar todo un capítulo para dar perspectiva y zanjar la cuestión que, todo sea dicho de paso, no quedó zanjada y sigue coleando todavía en nuestros días. En la actualidad seguimos peleándonos por doctrinas o incluso por matices dentro de una misma doctrina y es triste ver como sin ninguna piedad unos seguidores de Jesús usan las redes sociales para quemar virtualmente a todos aquellos que no piensan como ellos o se adhieren a los mismo énfasis. Señor, gracias porque las autoridades civiles ya no permiten quemar físicamente a los disidentes religiosos.

Pablo califica estas discusiones de auténtica chiquillería. Enfados y posturas propias de estados de inmadurez y falta de criterio. El apóstol indica que cuando afrontamos estas discusiones doctrinales deberíamos estar caracterizados por el respeto, la tolerancia, la diversidad, el amor -qué desarrolló en el capítulo anterior- y la edificación. Conductas estas propias de gente hecha y derecha. Personalmente, siempre veo con tristeza que nos desgastemos acerca de matices doctrinales pero nunca por cómo ser más efectivos en llevar a cabo la misión que, a fin de cuentas, es lo que realmente importa.

¿Te comportas como niño o como persona hecha y derecha en este tipo de lances?

LO MÁS GRANDE ES EL AMOR


El amor nunca muere. Vendrá, en cambio, un día en que nadie comunicará mensajes de parte De Dios, nadie hablará en un lenguaje misterioso, nadie podrá presumir de una profunda ciencia... Tres cosas hay ahora que permanecen: la fe, la esperanza, el amor. De todas ellas la más grande es el amor. (1 Corintios 13: 8 y 13)

El amor ágape no es un sentimiento. Es un acto de la voluntad que busca el bien del otro al margen de que lo merezca o no. Nadie tiene que ver con cómo nos sentimos, sino cómo decidimos y actuamos. Pablo, en este magistral pasaje, indica que todo será caduco en su momento; los dones -especialmente los más espectaculares-, las virtudes que hoy nos sostienen -la fe y la esperanza-, sin embargo el amor continuará, nunca cesará, no tiene caducidad y, además, de todo lo anteriormente es lo más importante. Sin duda porque Dios es ágape, es su esencia, es su carácter, es su forma de ser. Por tanto, cuando nosotros amamos con ese tipo de amor que no puede fingirse porque es un fruto del Espíritu Santo, es cuando más nos parecemos a nuestro Padre, más reflejamos su carácter, más similares somos a Él.

Tal vez sería más importante enfatizar el amor -que solo puede nacer de Dios- que nuestras diferencias teológicas.
 

SI NO TENGO AMOR

 


¿De qué me sirve comunicar mensajes de parte De Dios, penetrar todos los secretos y poseer la más profunda ciencia? ¿De qué me vale tener toda la fe que se precisa para mover montañas? Si me falta el amor, no soy nada. (1 Corintios 13:2)

En el Nuevo Testamento cuando se habla de amor se usa la palabra: "ágape". El idioma griego es tan rico que tiene cuatro términos diferentes para referirse al amor: eros, que hace referencia al amor sexual. Fileo, que lo hace al amor que tenemos a alguien porque el digno o merecedor del mismo. Stargos, que usa para describir el amor entre amigos y, finalmente, ágape.

El amor ágape es, sin duda el más especial de todos. Es que se usa para referirse a Dios. Cuando la Escritura afirma que el Señor es amor está diciendo que es ágape. Cuando la Biblia nos dice que Dios nos ama está afirmando que Él nos "agapa". El amor ágape podría ser definido cómo un acto de la voluntad de buscar el bien de la persona amada. No es, por tanto, un sentimiento, no tiene nada que ver con las emociones, está relacionado con la voluntad. Por eso, Jesús nos dice que nos da un nuevo mandamiento: amarnos unos a otros" y no un nuevo sentimiento.

Además, este tipo de amor tiene otras características que lo hacen singular. Es, a diferencia del amor fileo que es condicional, totalmente incondicional, se ama no porque la persona sea digna de ser amada, sino a pesar de que no lo es. Es costoso, porque hacer el bien a aquellos que no te aman a ti no resulta fácil. Siempre toma la iniciativa porque es intencional. Finalmente, se plasma en hechos y no bonitas declaraciones de palabras. Es, en definitiva, el amor descrito en Juan 3:16

¿Por qué el amor ágape es más importante que cualquier otra muestra de espiritualidad o incluso don?

VARIEDAD DE MIEMBROS

 


Y si todo fuera oído ¿cómo podría oler? Por algo distribuyó Dios cada uno de los miembros en el cuerpo según le pareció conveniente. Pues ¿dónde estaría el cuerpo si todo él se redujese a un solo miembro? Precisamente por eso, aunque el cuerpo es uno, los miembros son muchos. Y no puede el ojo decirle a la mano: "No te necesito". Como tampoco puede la cabeza decir a los pies: "No os necesito". (1 Corintios 12:17-19)

¿Qué sería del pobre cuerpo de Cristo si todos fuéramos bautistas, carismáticos, ortodoxos, presbiterianos, metodistas, pentecostales, católicos y un etcétera tan largo como quieras hacerlo? Simplemente que perderíamos la diversidad, la variedad, la riqueza de diferentes expresiones que, todo y que nos esforzamos por verlas antagónicas, en su núcleo central estamos de acuerdo en un 95% con el Credo de los Apóstoles o el Credo de Nicea.  

Como no podría ser de otra manera estoy 100% de acuerdo con la petición de Jesús de que seamos uno para que esto sea testimonio ante el mundo. Pero ¿podría ser que estuviéramos confundiendo unidad con uniformidad, que cuando decimos amén a esa oración estemos pensando que eso significa que todos sean como yo soy? Jesús también afirmó que sería de testimonio para el mundo nuestra capacidad para amarnos y, para hacer eso práctico, podemos remitirnos a 1 Corintios 13 y, consecuentemente, volcar todo lo que allí se dice hacia esas otras partes del cuerpo que son diferentes a mí pero tan necesarias como yo y absolutamente complementarias.

¿Cómo se enriquecería tu vida si agradecieras al Señor la diversidad del cuerpo y lo miraras con amor y respeto? ¿Cómo afectaría a la visión que el mundo tiene de nosotros?

LA IGLESIA, UN SOLO CUERPO


Sabido es que el cuerpo, siendo uno, tiene muchos miembros, y que los diversos miembros, por muchos que sean, constituyen un solo cuerpo. Lo mismo sucede con Cristo. Todos nosotros, en efecto, seamos judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos recibido en el bautismo un mismo Espíritu, a fin de formar un solo cuerpo; a todos se nos ha dado a beber de un mismo Espíritu. (1 Corintios 12:12-13)

El pasaje al que pertenecen estos versículos es muy profundo. En el mismo se nos habla de la unidad en la diversidad, de la pertenencia común a un mismo cuerpo místico, la iglesia, al que todos hemos sido incorporados por el hecho de haber recibido el bautismo y el Espíritu Santo que, como el mismo Pablo indica, es la paga y señal, la prenda, la garantía de nuestra pertenencia a la familia del Señor y de la herencia futura que recibiremos.

Y aquí es donde probablemente entramos en conflicto con nuestra propia teología personal y/o denominacional, una teología que nos lleva a excluir del cuerpo a aquellos que no piensan, sienten o viven la fe como la vivimos nosotros. Me explicaré. Mis hermanos católicos no me permiten tomar la comunión porque, en su opinión, no estoy plenamente integrado en el cuerpo debido a que no soy católico y no creo en la transubstanciación. Muchos de mis hermanos evangélicos ni siquiera pueden imaginar que un católico pueda tener una relación personal con Dios y tan solo si se convierten a la fe evangélica pueden ser salvos. Aquí vemos como la teología condiciona la revelación y forzamos esta última en nuestra teología. ¡En fin! A las pruebas me remito. Todos aquellos que han recibido el Espíritu por medio del bautismo son parte del cuerpo. Claro que ahora, el polemista comenzará a argumentar que el único bautismo válido es el que él practica ¡Faltaría más!

¿Cuán flexibles eres para reconocer el cuerpo de Cristo?

 

¿ORAR POR LAS AUTORIDADES?

 


Oh Dios, confía tus juicios al rey, tu justicia al hijo del monarca. El juzgará a tu pueblo con justicia, a los humildes con rectitud. De los montes llegará al pueblo la paz, de las colinas la justicia. Hará justicia a los humildes, salvará a los oprimidos, aplastará al explotador. (Salmo 72:1-4)

A mí, para ser sincero, siempre me ha costado encajar el mandamiento de Pablo de que oremos por las autoridades. Cuando uno piensa en las que tenemos es fácil que se nos quiten las ganas, o más bien, siguiendo la petición del apóstol Juan, pedir que baje fuego del cielo y las consuma.

Sin embargo, me ha ayudado la lectura de este salmo denominado: Salmo Real. En él, el pueblo pide al Señor todas las cualidades y condiciones que debe tener un buen gobierno. El texto es mucho más amplio, solo he reproducido los primeros cuatro versículos. Sin embargo, en ellos, claramente se pide por justicia una y otra vez, por protección para los vulnerables y actuación contra los explotadores, es decir, aquellos que usando la fuerza o los leyes sacan ventaja propia en detrimento del más débil; porque no olvidemos que no todo aquello que es legal es moral. 

Creo que este salmo es una buena guía de oración por los gobiernos y también una buena pauta para medirlos. Un gobierno no es bueno porque me guste como legisla o esté alineado con mis ideas, sino cuando cumple el ideal bíblico de justicia y paz.

¿Te animas a orar por el gobierno?

EL ABUELO

 


No me rechaces en mi vejez, no me dejes cuando mi fuerza se pierde.... A pesar de mi vejez y mi pelo encanecido, tú, oh Dios, no me abandones, hacia que anuncie tu poder a esta generación, tu fuerza a todos sus descendentes. (Salmo 71: 9 y 18)


Esta semana cumplo 66 años y la vejez es ya una realidad en mi vida. Siempre agradezco los comentarios de aquellos que desean quitarle importancia a mi etapa vital; a mí, realmente no me preocupa. Primero, porque he vivido una vida plena y solo tengo agradecimiento a Dios, por lo bueno y por lo menos bueno. Porque ambas cosas ha usado el Señor para formarme y generar el tipo de persona que soy,

Segundo porque en la vejez, descrita con expresiones caritativas del tipo; años dorados, una nueva juventud, la tercera edad, etc., tiene una misión muy claramente definida tal y como la entiendo en estos versículos; a saber, esforzarnos por transmitir la historia del Señor y las grandes cosas que ha hecho por nosotros a nuestros hijos y a nuestros nietos. ¡Qué bello e increíble ministerio! ministerio al que no pienso renunciar ni aunque me maten, anunciar a Andreu, Jaume Andreu y la niña que está por venir, la gran historia de amor del Señor por ellos y para ellos.

Cuando el objetivo está claramente definido uno puede hacerse las preguntas claves: ¿Cómo lo haré, cuándo lo haré, qué oportunidades aprovecharé, cuáles crearé para conseguirlo?

Y tú, abuelo, ¿Cómo piensas llevar a cabo esta misión?

DIVERSIDAD



Hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diversidad de funciones, pero uno mismo es el Señor. Son distintas las actividades, pero el Dios que lo activa todo en todos es siempre el mismo. La manifestación del Espíritu en cada uno se ordena al bien de todos. (1 Corintios 12:4-7)

Dios es uno y a la vez diverso: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Todo en su creación nos habla de variedad y diversidad. Miremos por donde miremos todo el diverso. Sin embargo, nuestra propensión y tendencia siempre es hacia lo uniforme. Queremos que todos tengan nuestra misma teología, forma de entender a Dios, expresión de lo que es la espiritualidad y el estilo de vida adecuado. Miramos con desconfianza, cuando no con juicio o, aún peor, condena, a aquellos que tienen otras maneras de entender a Dios y la relación con Él. Nos erigimos en jueces de los demás y de sus vidas y exigimos que se conformen a nuestra manera de ser y entender la vida cristiana.

Haríamos bien el respetar y también celebrar la diversidad y la variedad como parte de lo querido y establecido por el Señor, como algo que aporta riqueza y bendición a su pueblo y que nos puede ayudar a crecer porque nos genera riqueza, nuevas perspectivas y nuevas dimensiones.

¿Cómo manejas la diversidad y la variedad en tu vida de seguimiento de Jesús?



 

CUIDADO DEL VULNERABLE



Padre de los huérfanos, defensor de las viudas es Dios en su santa morada. Dios acoge en su casa a los desamparados y libra a los cautivos entre cánticos de júbilos. (Salmo 68:5-6)

Es curioso porque, sin excepción, las divinidades de la antigüedad siempre han estado al lado del rico, del poderoso, del sacerdote, del guerrero y del rey. El Dios de Israel, nuestro Dios, es una total excepción al respecto: Él se declara el protector de los huérfanos y las viudas que, juntamente con los extranjeros y los pobres son una manera de abarcar a todos los vulnerables. Se erige en su protector y reclamará cuentas de cómo los tratamos. El propio Santiago, el hermano de sangre de Jesús, en su carta afirma que esta es la auténtica religiosidad, la intachable a los ojos de Dios: asistir a los débiles y desvalidos  en sus dificultades. 

Así pues la iglesia del Señor no puede ignorar quienes son aquellos a los que el Señor protege y debe hacer todo lo posible por alinearse con aquellos que debido a sistemas económicos, sociales, culturales, racionales o políticos quedan al margen de la sociedad, excluidos del acceso a educación, cultura, alimentos y salud. Es un reto personal y comunitario para los seguidores de Jesús porque el evangelio no es, únicamente para la eternidad, es para el aquí y el ahora.

¿Cómo debe afectar esto tu visión ante la pobreza, la discriminación y la marginación? ¿Es justo gritar contra la ideología de género y callar ante la pobreza, la marginación y el desamparo de los vulnerables? ¿Qué haría Jesús?

 

JUSTICIA SOCIAL

 



Declararéis santo ese año cincuenta [del jubileo]  y proclamaréis la liberación para todos los habitantes del país. Será para vosotros año jubilar: cada uno recuperará su propiedad y cada uno volverá a su familia. (Levítico 25:10)

Algunos siguen pensando que Dios es capitalista y que todo buen cristiano debe promover la economía de mercado, cerrando, en muchas ocasiones, los ojos a un sistema que, en numerosas ocasiones es totalmente injusto y se construye en base a la miseria y explotación de unos seres humanos por parte de otros. Vivo en Europa y no puedo negar que mi bienestar como sociedad, en parte, está construido sobre la explotación de otros.

Por eso me sorprende y me motiva la legislación social de antiguo Israel. El Señor, no sólo promueve una economía sostenible, sino también segundas oportunidades para toda la población. En una economía basada en el tierra la posesión de la misma era fundamental. Carecer de la misma era una situación terrible que, en muchas ocasiones, llevaba a las personas a tenerse que vender como esclavos para poder sobrevivir. No dudo que en ocasiones detrás hubiera negligencia en algunas situaciones; en otras, simplemente desgracia económica. Sin embargo, el Señor establece el año del jubileo. Cada cincuenta años hay una segunda oportunidad. La tierra vuelve a los antiguos propietarios y los esclavos por deudas son liberados. Las personas pueden comenzar de nuevo. 

Estas leyes (vale la pena leer todas las medidas sociales establecidas por Dios) tener como finalidad poner en el centro al ser humano y no el capital. Creo, humildemente, que los seguidores de Jesús haríamos bien en no sólo criticar las leyes relacionadas con la igualdad de género y similares, sino también aquellas de tipo económico y social que son profundamente injustas.

¿Cuál es tu actitud ante la injusticia social, económica y cultural?