EN LA TRANQUILIDAD

Esta es una entrada agregada, escrita por Felix Ortiz en MIS PENSAMIENTOS.



En la tranquilidad y la confianza estará vuestra fuerza. Pero vosotros no quisisteis  (Isaías 30:15 DHH)


Es imposible escuchar la voz de Dios sin acercarse a su presencia tranquilamente. El gozo de pasar tiempo con Él, sin hacer nada religioso ni aparentemente importante, simplemente hablando con Él acerca de nuestra vida, la vida de los demás y el mundo que nos ha tocado vivir. Teniendo conversaciones de calidad con aquel con quien podemos compartir las emociones más profundas, los estados de ánimo más reales. Conversaciones que no se pueden tener con cualquiera, porque no cualquiera las podría entender. Porque sería imposible articularlas sin que nuestro interlocutor, en el mejor de los casos no se sorprendiera, extrañara o incluso se asustara; en el peor de los casos nos juzgara y condenara. 

Todo eso y mucho más es posible con Dios pero, para conseguirlo es necesaria la tranquilidad y la confianza, el estar a solas con Él, el buscarlo de forma intencional. Pero, soy muy consciente de todo ello, la sociedad en la que vivimos, con todo su trajín hace muy difícil, por no decir imposible que nosotros queramos invertir ese tiempo valioso en estar con el Señor quien, paradójicamente, es nuestra fuerza. Ya lo dijo el mismo Dios por medio del profeta, nosotros no quisimos. 


¿Cómo resuenan las palabras del profeta en tu vida?

EN LA TRANQUILIDAD

Esta es una entrada agregada, escrita por Felix Ortiz en MIS PENSAMIENTOS.



En la tranquilidad y la confianza estará vuestra fuerza. Pero vosotros no quisisteis  (Isaías 30:15 DHH)


Es imposible escuchar la voz de Dios sin acercarse a su presencia tranquilamente. El gozo de pasar tiempo con Él, sin hacer nada religioso ni aparentemente importante, simplemente hablando con Él acerca de nuestra vida, la vida de los demás y el mundo que nos ha tocado vivir. Teniendo conversaciones de calidad con aquel con quien podemos compartir las emociones más profundas, los estados de ánimo más reales. Conversaciones que no se pueden tener con cualquiera, porque no cualquiera las podría entender. Porque sería imposible articularlas sin que nuestro interlocutor, en el mejor de los casos no se sorprendiera, extrañara o incluso se asustara; en el peor de los casos nos juzgara y condenara. 

Todo eso y mucho más es posible con Dios pero, para conseguirlo es necesaria la tranquilidad y la confianza, el estar a solas con Él, el buscarlo de forma intencional. Pero, soy muy consciente de todo ello, la sociedad en la que vivimos, con todo su trajín hace muy difícil, por no decir imposible que nosotros queramos invertir ese tiempo valioso en estar con el Señor quien, paradójicamente, es nuestra fuerza. Ya lo dijo el mismo Dios por medio del profeta, nosotros no quisimos. 


¿Cómo resuenan las palabras del profeta en tu vida?