COMENZAR EL DÍA CON DIOS 3, LLENOS DEL ESPÍRITU

Esta es una entrada agregada, escrita por Felix Ortiz en MIS PENSAMIENTOS.



Andad en el Espíritu. (Gálatas 5:16)


Quien controla tu vida determina los frutos que ésta produce.  Jesús vive en cada seguidor suyo por medio de su Espíritu; pero hay una diferencia entre que viva en nosotros y sea quien dirija y gobierne nuestra vida. Piensa en un automóvil, sólo hay un volante, dos personas no pueden estar manejando o conduciendo al mismo tiempo, una debe estar en el control. O tú controlas tu vida o permites que Jesús, por medio de su Espíritu que mora en ti lo haga. Quien esté en el control, como indicaba antes, determinará que tipo de fruto produce tu vida. Pablo, en el capítulo cinco de la carta a los Gálatas explica con total claridad qué evidencias hay en la vida de alguien dirigido por el Espíritu de Jesús y alguien que dirige su propia vida. 

En el versículo que he reproducido al comienzo de esta entrada Pablo pide a sus lectores que anden en el Espíritu. Andar en las Escrituras, salvo que el contexto indique lo contrario, es una manera de hablar de la vida cotidiana. Dicho de otro modo, el apóstol les está pidiendo a los gálatas que permitan que el Espíritu Santo sea la influencia dominante en su vida cotidiana, que vivan el día a día bajo su control, su dirección, su soberanía. ¿Cómo se relaciona todo lo dicho anteriormente con comenzar el día con Dios?  De una manera muy sencilla, del mismo modo que hemos sido intencionales en pedirle al Señor que durante el día podamos bendecir a otros uniéndonos a su gracia común; tenemos la posibilidad de comenzar el día pidiéndole de forma consciente e intencional al Espíritu de Jesús que tome el control de nuestra vida, que dirija y guíe nuestra conducta, pensamientos, intenciones, acciones y omisiones a lo largo del nuevo día que comienza. 

Hace más de cuarenta años que esta es la forma en comienzo mi día, pidiéndole al Espíritu Santo que tome el control de mi vida -que me llene de Él- que mi intelecto, mi voluntad y mis emociones estén sometidas a Él y su autoridad. El día, puedo asegurarte, se afronta de forma diferente.


¿Cómo cambiaría tu vida si la comenzaras siendo lleno del Espíritu Santo?