Buscad el bien y no el mal, y viviréis; así será verdad lo que decís: que el Señor, el Dios todopoderoso está con vosotros. Odiad el ml, amad el bien. (Oseas 5:14-15)
Este pasaje, como el resto del libro, está enmarcado en la amonestación del Señor a su pueblo a causa de su estilo de vida. Por extensión es valida a todos los seguidores de Jesús en todo lugar y todo tiempo.
Creo que hay una relación que se desprende fácil y claramente de este pasaje, si afirmamos que el Señor está con nosotros debemos ser gente que pro-activamente, intencionalmente, consciente y voluntariosamente busquemos el bien y evitemos el mal. Es inconsistente, contradictorio y incoherente que un seguidor de Jesús esté envuelto en la práctica del mal en cualquiera de sus muchas manifestaciones. Un creyente que invoca y reconoce el nombre del Señor no puede, como dice el Nuevo Testamento, participar de las obras de las tinieblas.
El seguidor de Jesús lucha con el bien contra el mal y no se deja vencer por este, tal y como indica el apóstol Pablo. El seguidor del Maestro imita el carácter de Dios con la práctica del bien en todas y cada una de las esferas de su radio de acción y vigila de forma intencional que sus acciones, sus omisiones, sus motivaciones, actitudes, palabras y silencios no favorezcan al mal y potencien el bien pues, al fin y al cabo, eso es lo que hace un auténtico agente de restauración.
Buscad es un verbo en tiempo imperativo. Indica acción, responsabilidad, obligación, deber. El bien se busca, no se da


