¿A quién sino a ti tengo en el cielo? A tu lado no me agrada ya la tierra. Aunque mi corazón y mi cuerpo desfallezcan, mi refugio y mi heredad por siempre es Dios. (Salmo 72:25-26)
Asaf ha hecho su proceso; ha pasado por la fase de desánimo ante la prosperidad del injusto y su impunidad; ha recuperado la perspectiva después de pasar tiempo con el Señor y ver las cosas desde su prisma y entender el sentido y la dirección de la historia. Como colofón hace la declaración reflejada en estos versículos acerca de quién es Dios para Él y que lugar ocupa en su vida. El momento lógico y natural de ofuscación ha pasado, ahora es el momento de la declaración de principios.
Veo estos versículos como muy oportunos para finalizar el año 2016; representan una invitación a reflexionar y pensar que lugar ocupa el Señor en nuestra vida; me refiero a la vida real, no exclusivamente a las pomposas declaraciones teológicas que acostumbramos a hacer y, una vez que hayamos respondido a esa pregunta podemos mirar hacia atrás, hacia el año que acaba y verificar si lo que hemos dicho ha sido una realidad o simplemente eso, palabrería. También puede ser una invitación a pensar cómo deseamos vivir el años 2017.
¿Cuál es el resultado de tu reflexión?


