Vivid alegres por la esperanza, animosos en la tribulación y constantes en la oración. (Romanos 12:12)


Esperanza y gozo deberían ser dos de las características que adornaran la vida de un seguidor de Jesús. Ambas son un resultado de la presencia de Dios en nuestras vidas, de experimentarlo en nuestro día a día. Las dos nos ayudan a vivir por encima de nuestra realidad por dura y/o angustiosa que ésta sea. Para nuestra sociedad la esperanza es un estado de ánimo que surge de esperar alcanzar aquello que deseamos. Para el creyente es la certeza del cumplimiento de las promesas de Dios para nuestras vidas presentes y futuras. Unas promesas que se basan en su carácter y la presencia del Espíritu Santo en nosotros como paga y señal, adelanto de lo que recibiremos. 

A su vez el gozo es la capacidad de experimentar sentido, propósito y contentamiento en la vida no debido a que hay una ausencia de problemas, retos y dificultades de cualquier tipo, antes bien, debido nuevamente a la presencia de Dios en nosotros que nos permite vivir las circunstancias y por encima de las mismas. Sin embargo, la experiencia personal me dice ¡Y puedo estar equivocado! que ambas cualidades se desarrollan a lo largo del tiempo y que de natural nunca las tendríamos.


¿Qué nivel de esperanza y gozo hay en tu vida? ¿Cómo se proyecta en tu día a día?



Si se trata de esforzaos, no seáis perezosos; manteneos espiritualmente  fervientes y prontos para el servicio al Señor. (Romanos 12:11)


Los cristianos somos amantes de los debates, especialmente de los superfluos. Se han gastado millones de horas y mares de tinta discutiendo sobre la predestinación y el libre albedrío, el milenio, el dispensacionalismo, los dones espirituales, las formas de gobierno de la iglesia, las mujeres en el pastorado y otros temas similares. Las posturas se defienden de forma apasionada y acalorada y no es difícil que se descalifique a aquel que no piensa como nosotros ni defiende nuestro acercamiento espiritual al tema. Siempre me sorprenden los debates de este tipo que se producen en las redes sociales.

Lo que me extraña es que nunca he visto esta pasión, celo y compromiso para defender las implicaciones prácticas del seguimiento de Jesús. El acaloramiento y el esfuerzo que se invierte en los temas indicados en el párrafo anterior rara vez, por no decir nunca, se dedican a ayudarnos a ser más prácticos, comprometidos y pragmáticos en el día a día y a reflejar el carácter de Jesús y construir su Reino. Pablo habla en este versículo de tres características que deben adornar la vida del seguidor del Maestro: ausencia de pereza, fervor espiritual -entusiasmo- y prontitud para el servicio a otros. Podemos discutir durante horas sobre la predestinación; hacerlo a poco o nada nos compromete. Sin embargo, no podemos hacerlo sobre ninguna de esas tres conductas antes mencionadas sin comprometernos y que las mismas nos comprometan. Como estrategia de disuasión es fenomenal. 


¿Si tuvieras que valorarte de 0 (nada) a 10 (excelente) en cada una de esas tres categorías? ¿Qué puntuación te otorgarías?



Si se trata de esforzaos, no seáis perezosos; manteneos espiritualmente  fervientes y prontos para el servicio al Señor. (Romanos 12:11)


Los cristianos somos amantes de los debates, especialmente de los superfluos. Se han gastado millones de horas y mares de tinta discutiendo sobre la predestinación y el libre albedrío, el milenio, el dispensacionalismo, los dones espirituales, las formas de gobierno de la iglesia, las mujeres en el pastorado y otros temas similares. Las posturas se defienden de forma apasionada y acalorada y no es difícil que se descalifique a aquel que no piensa como nosotros ni defiende nuestro acercamiento espiritual al tema. Siempre me sorprenden los debates de este tipo que se producen en las redes sociales.

Lo que me extraña es que nunca he visto esta pasión, celo y compromiso para defender las implicaciones prácticas del seguimiento de Jesús. El acaloramiento y el esfuerzo que se invierte en los temas indicados en el párrafo anterior rara vez, por no decir nunca, se dedican a ayudarnos a ser más prácticos, comprometidos y pragmáticos en el día a día y a reflejar el carácter de Jesús y construir su Reino. Pablo habla en este versículo de tres características que deben adornar la vida del seguidor del Maestro: ausencia de pereza, fervor espiritual -entusiasmo- y prontitud para el servicio a otros. Podemos discutir durante horas sobre la predestinación; hacerlo a poco o nada nos compromete. Sin embargo, no podemos hacerlo sobre ninguna de esas tres conductas antes mencionadas sin comprometernos y que las mismas nos comprometan. Como estrategia de disuasión es fenomenal. 


¿Si tuvieras que valorarte de 0 (nada) a 10 (excelente) en cada una de esas tres categorías? ¿Qué puntuación te otorgarías?