LA DANZA (SALMO 119)

Esta es una entrada agregada, escrita por Felix Ortiz en MIS PENSAMIENTOS.





Muéstrame, Señor,, el camino de tus normas, que yo las guardaré hasta el fin. (Salmo 119:33)


Al pensar en este pasaje vino, de forma inmediata, a mi mente la idea de la danza, el movimiento acompasado entre dos bailarines. Porque en esta enseñanza de la Palabra veo claramente una danza en tres movimientos; los cuales, todos ellos, han de darse para crear la belleza. 

El primer movimiento es un acercamiento por nuestra parte hacia Dios en busca de conocer y comprender sus normas, principios o preceptos para poder vivir nuestra vida de acuerdo con su sabiduría. Es un movimiento intencional, pro-activo por nuestra parte, que nace de nuestra voluntad. Este primer paso es fundamental y sin él la danza no puede suceder. 

El segundo movimiento es la respuesta de Dios. Es el Padre respondiendo graciosamente a nuestro acercamiento. Consiste en mostrarnos cómo vivir. Lo hace por medio de su Palabra escrita, el ejemplo eterno de Jesús y el trabajo singular y único del Espíritu Santo en la vida de cada uno de nosotros.

El tercer movimiento nos corresponde nuevamente a nosotros. Recibimos y aplicamos aquello que el Padre nos da. Lo integramos en nuestra vida personal y esta cambia.

Estos movimientos, al principio son rígidos, incluso mecánicos pero, la práctica hace al artista y conforme vamos practicando esos tres pasos nuestra soltura crece y ganamos en belleza y gracia.

¿Danzamos?