2 CORINTIOS / PENALIDADES/ 2 CORINTIOS 11

Esta es una entrada agregada, escrita por Felix Ortiz en MIS PENSAMIENTOS.



Pues aunque sea una insensatez decirlo, más lo estoy yo. Los aventajo en fatigas, en encarcelamientos, en las muchas palizas recibidas, en tantas veces como he estado al borde de la muerte. 24 Cinco veces me dieron los judíos los treinta y nueve azotes de rigor; 25 tres veces me azotaron con varas; una vez me apedrearon; naufragué tres veces y pasé un día entero flotando a la deriva en alta mar. 26 Continuos viajes con peligros de toda clase: peligros al cruzar los ríos o al caer en manos de bandidos; peligros procedentes de mis propios compatriotas, de los paganos, de los falsos hermanos; peligros en la ciudad, en despoblado, en el mar. 27 Fatigas y agobios, innumerables noches sin dormir, hambre y sed, ayunos constantes, frío y desnudez. 28 Y para no seguir contando, añádase mi preocupación diaria por todas las iglesias. 29 Pues ¿quién desfallece sin que yo desfallezca? ¿Quién es inducido a pecar sin que yo lo sienta como una quemadura? (2 Corintios 11:23-29)


Hoy el texto es largo y el comentario corto. Siempre con el trasfondo de los llamados "super apóstoles" y su descrédito del ministerio de Pablo, éste hace un desglose de todo lo que ha tenido que sufrir por el evangelio a lo largo de su ministerio.

La enseñanza es clara en contraste con aquellos que predican un mensaje de prosperidad y bendición continua sin ningún tipo de dolor, sufrimientos, pruebas y tribulaciones. No responde al modelo bíblico. Todo lo dicho anteriormente forma parte del seguimiento del Maestro quien, en su propia vida y experiencia, lo tuvo que vivir. Forma parte de la enseñanza del apóstol quien afirmo que todo aquel que quiera vivir de forma coherente con Dios tendrá que sufrir persecución. Cuando "firmas el contrato" del seguimiento de Jesús, no te engañes, hay una cláusula de sufrimiento y dolor que, gustosamente, deberías aceptar como parte del privilegio de tener una relación personal con Él. 

Si me permites, para añadir otra vuelta de tuerca, indicaré que hablo de un sufrimiento que no es el natural de la vida -todos tendremos, más tarde o más temprano que sufrir las realidades cotidianas de la vida que afectan a creyentes y no creyentes-, sino de un sufrimiento que es consecuencia de nuestro amor a Dios y servicio al prójimo. Es por tanto, un dolor, sufrimiento y padecimiento por el cual optamos libre y voluntariamente en respuesta a la gracia del Señor en nosotros y la necesidad de un mundo roto.


Y tú ¿Cuál es tu opción por el dolor y el sufrimiento que alivie las cargas de un mundo roto?