PROFETAS Y REYES, SAUL, ITV

 



Entonces Saúl empuñó su espada y se arrojó sobre ella. (1 Samuel 31:4)

ITV son las siglas de la inspección técnica de vehículos. Una chequeo al que deben someterse en España todos los vehículos con cierta periodicidad. Cuanto más viejos son mayor debe ser la frecuencia, en algunos casos anual o incluso semestral. La finalidad de esta inspección es detectar posibles problemas que puedan reducir la seguridad de los vehículos. Es una especie de detección precoz que permite resolver los problemas identificados.

Creo que sería muy oportuno si existiera una ITD, inspección técnica de discípulos, que nos ayudara a detectar retos, problemas, inconsistencias, contradicciones, pecados, prioridades, actitudes y motivaciones fuera de lugar en nuestra relación con el Padre. Esto nos permitiría, siempre que existiera la voluntad, poder actuar sobre las mismas e impedir que se fuera enquistado y convirtiendo el problemas graves en nuestro seguimiento de Jesús.

Esto es lo que me hizo pensar el triste final de la vida de Saúl cometiendo suicidio. Sin embargo, es el colofón de una vida que se fue desviando poco a poco, comenzando con su desobediencia al mandato del Señor, siguiendo con su envidia hacia David y culminando en una paranoia que buscaba la muerte de su yerno. Aviso para navegantes acerca de la necesidad de con cierta frecuencia -cada cual sabe la que necesita- pararnos y realizar una ITD.

¿Cuál es el estado de tu seguimiento de Jesús? ¿Qué revelaría una ITD?




PROFETAS Y REYES, DAVID, RESILIENCIA

 



David estaba muy preocupado, porque la gente, afligida por sus hijos e hijas, hablaba de apedrearlo. Pero reconfortado por el Señor su Dios... (1 Samuel 30:6)


La resiliencia es la capacidad que tienen los metales de volver a su estado primitivo después de haber sido sometidos a presión. Modernamente el término se usa para describir la capacidad de las personas de crecer en medio de la adversidad. (Si quieres tener una imagen bíblica te aconsejo leer los primeros versículos del capítulo 1 de Santiago donde, sin usar la palabra, describe el concepto)

No me cabe la menor duda que David era una persona resiliente. Llevaba años huyendo de Saúl para preservar su vida. Estuvo a punto de verse obligado a luchar en las filas de los filisteos contra su propia pueblo y, finalmente, cuando se libra de esa situación que le debió de provocar una increíble tensión, llega a su ciudad y la encuentra arrasada y toda la población secuestrada por los amalecitas. Es en ese contexto -la pérdida de absolutamente todo- donde encajan las palabras del versículo que encabeza esta entrada. La gente busca un culpable -cosa habitual cuando nos encontramos mal-, alguien contra quien canalizar su frustración, rabia, desesperación, etc. y quiere apedrear a David. En medio de toda esa situación Dios le reconforta. 

La resiliencia, ese crecer en medio de la adversidad, se desarrolla cuando podemos generar los recursos emocionales y espirituales para afrontarla, y estos, en los seguidores de Jesús nos vienen de Él, de su presencia en nuestras vidas, de su acompañamiento a través del valle de sombra de muerte. Porque la resiliencia, como los músculos, se desarrollan por medio del ejercicio.


¿Cuál es tu nivel de resiliencia? ¿Cómo puede ayudarte el Señor a desarrollarlo? ¿Qué puedes hacer tú al respecto?

PROFETAS Y REYES, SAÚL, EL PECADO NO ES UN PROBLEMA

 



Entonces consultó al Señor [Saúl], pero el Señor no le respondió ni por los sueños, ni por las suertes ni por los profetas. (1 Samuel 28:6)


Ayer un avión de extinción de incendios rompió la línea de muy alta tensión que une España con la red europea. La consecuencia fue un millón y medio de personas que se quedaron sin electricidad en la hora de mayor calor en un mes de julio sofocante. Un simple cable roto y todo el poder eléctrico de Europa se bloqueó y no llegó a la península Ibérica. Afortunadamente, después de un breve tiempo que, sin duda, pareció eterno para aquellos que padecieron el apagón, el suministro fue restablecido.

El pecado no es problema en la vida de un seguidor de Jesús. El problema es el pecado no confesado, aquel en el cual persistimos, el que nos negamos a reconocer y, por tanto, actuar sobre él. Es el pecado que justificamos por las razones que sean. Este pecado, el no confesado, rompe nuestra relación con Dios y, consecuentemente, su poder deja de fluir en nosotros, estamos desconectados de la red y mientras no actuemos sobe ese pecado el poder no volverá a moverse en nosotros y a través nuestro. Vuelvo a insistir, el pecado no es el problema, es el no confesado el que supone un obstáculo y, además, un riesgo. Si confesamos nuestros pecados, afirma Juan en su primera carta, Él es fie y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad.

Es lo que veo en la vida de Saúl. El rey pecó y desobedeció al Señor, sin duda, pero sus pecados no fueron más graves que los de David. Estoy convencido que si Saúl hubiera reconocido su falta y la hubiera confesado hubiera sido perdonado porque Dios es perdonador. Pero, no tenemos evidencia de que lo hiciera, más aún, tenemos constancia de que persistió en su pecado y, por tanto, dejó de tener comunión con Dios y de tener acceso a su poder.

¿Hay pecado no confesado en tu vida? ¿Cómo está afectando a tu relación con el Señor? ¿Hay falta de poder en tu vida? Si te analizas ¿Hasta qué punto puede deberse a pecado no confesado?






PROFETAS Y REYES, LA MUERTE DE SAMUEL

 



Samuel murió y todo Israel se reunión para hacerle duelo. (1 Samuel 25:1)


Samuel, eclipsado por Saúl en sus últimos años, incluso temeroso de él, llegó al final de sus días y fue llorado por todo Israel. El pueblo reconocía la integridad de su liderazgo mientras fue juez de Israel. Sus hijos no siguieron sus pasos, sin embargo, su vida dejó un impacto en la de otros.

¿Cómo se mide el valor de una vida? Hay diferentes formas de hacerlo y el patrón que usemos determinará los resultados que obtengamos y la valoración que demos a la vida medida. Un patrón podría ser el usado por las redes sociales; vales lo que tienes en términos de seguidores. Otro patrón sería el usado por amplios sectores de nuestra sociedad, poder, influencia, popularidad, reconocimiento. El dinero y la prosperidad podría ser otro patrón de medida, tanto tienes, tanto vales.

Es tentador para los seguidores de Jesús caer en estas órbitas y dejarnos medir por esos criterios. Cuando lo hacemos, perdemos el criterio bíblico como fuente para la valoración de nuestra vida. Para mí, ese criterio es doble; cuán evidente es la imagen de Jesús en mi vida y qué tipo de contribución he hecho para bendecir al mundo. Personalmente, quiero ser medido y valorado a la luz de esos dos criterios tan arraigados en la Palabra. Quiero que el día que se lleve a cabo mi funeral, las personas rápidamente, puedan hacer una evaluación rápida de cómo viví y puedan afirmativamente contestar a las preguntas: ¿era evidente Jesús en él? ¿dejó un mundo mejor con su contribución?


¿Qué respondería la gente acerca de ti si se hiciera estas dos preguntas? ¿Qué quisieras que respondieran el día de tu funeral?

PROFETAS Y REYES, DAVID, ACELERAR LOS PLANES DE DIOS



El Señor pagará a cada cual según su justicia y su lealtad. El Señor te ha entregado hoy en mi mano, pero yo no he querido levantar mi mano contra el ungido del Señor. (1 Samuel 26:23)


"El ser humano solo puede recibir lo que Dios quiera darle". Estas palabras, respuesta de Juan el Bautista a sus discípulos preocupados por la pérdida de influencia de su líder, han sido para mi esposa y para mí un lema en nuestro ministerio. Nos ha protegido de ambiciones no saludables y de preocuparnos por tener poder, influencia, impacto, etc. Siempre hemos pensado que aquello que el Señor tenga preparado para nosotros nadie nos lo quitará; del mismo modo, las puertas que Él no abra no lo intentaremos nosotros a patadas.

Creo que es la misma actitud que refleja David en este capítulo. Por segunda vez se le ofrece la oportunidad de quitar en en medio a Saúl quien no cesa en buscar su muerte. El rey había sido abandonado por el Señor y, además, David había sido ungido ya por Samuel. Únicamente Saúl y su mala manera de proceder el separaban del trono. Sin embargo, no tenía ningún interés de acelerar los planes del Señor. Entendió y vivió confiado en que lo que Dios tenía preparado para él se cumpliría en su momento, a su tiempo, pero no pensaba acelerarlo. Eso no quiere decir que fuera tonto y pasivo. Bien se preocupó de huir del rey y fue astuto en preservar su vida mientras esperaba que Dios cumpliera su propósito.

Esto debería y podría darnos mucha paz con respecto al futuro, especialmente, aunque no únicamente, para que ellos que están en posiciones de liderazgo. Descansa, lo que es tuyo de parte de. Señor nadie te lo podrá robar. Lo que no es tuyo no vale la pena que luches por ello.


¿En qué situaciones de tu vida es aplicable este principio?

 

PROFETAS Y REYES, DAVID, FEEDBACK



David le contestó:

— ¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel, que te ha enviado hoy a mi encuentro!  ¡Bendita tu sensatez y también tú que me has impedido hoy derramar sangre y tomarme la justicia por mi mano!  ¡Te juro por el Señor, Dios de Israel, que me ha impedido hacerte daño, porque si tú no te hubieras apresurado en salir a mi encuentro, al amanecer no le habría quedado vivo a Nabal ni un solo varón!  (1 Samuel 25:32.34)

Como siempre, vale la pena leer el pasaje completo. David ha sido maltratado por Nabal, un rico hacendado a quien había brindado protección para que sus ganados no fueran expoliados. A una petición de ayuda de David respondió de tal manera que encendió la ira del rey ungido y este decidió vengarse. Es más que cuestionable este acto de tomar venganza. Pero, aun lo es más la desproporción entre la ofensa -negarse a darle víveres- y la respuesta -aniquilar a toda la familia de Nabal-. Se mire como se mire y por mucha simpatía que uno pueda tener por David, su intención era la reacción de un hombre airado y la ira acostumbra a ser muy mala consejera pues nubla el entendimiento y la razón.

Afortunadamente había una persona con la cabeza bien amueblada, llena de sentido común, Abigail. Conocedora de cómo había actuado su marido decidió tomar cartas en el asunto para evitar una catástrofe y salió al paso de David para aplacar su ira y hacerle ver lo terrible de la situación. La actuación de esta mujer fue una bendición para David -le evitó hacer algo horrible- y para su propia familia. Es curioso que nadie entre los allegados de David le trato de disuadir de sus planes, antes al contrario, le siguieron lealmente, probablemente compartiendo el mismo despecho que él.

La enseñanza  para mí de este pasaje es la importancia de tener a nuestro alrededor personas que, lejos de jalearnos, darnos la razón aunque no la tengamos, apoyarnos incondicionalmente en aquello que pensamos llevar a cabo, etc., sean para nosotros gente como Abigail, que nos de retroalimentación, que nos de feedback, que nos ayuden a ver la perspectiva correcta sobre las situaciones pues, de lo contrario, nos podemos ver abocados a cometer y llevar a cabo muchas acciones de las que luego podemos arrepentirnos y que pueden dañar mucho a otros.

¿Quién en tu vida juega o debería jugar ese rol que tuvo Abigail con David?




 

PROFETAS Y REYES, DAVID, DEJA QUE DIOS JUZGUE

 



Que el Señor sea nuestro juez y que salga en mi defensa ante ti... pero yo no levantaré mi mano contra ti. (1 Samuel 24:13)


David está sufriendo de forma injusta; además, es el rey ungido por Dios para liderar Israel. Además, Saúl ya ha perdido el apoyo y respaldo del Señor. Las circunstancias ponen la vida del rey desechado en manos del rey ungido. Los soldados de David hacen una interpretación del asunto en clave de oportunidad, lógica y sentido común. Ahí lo tienes, el Señor ha puesto en tus manos a tu enemigo para que, al fin, puedes ser el rey del pueblo.

Curiosamente la perspectiva de David es diferente. No buscará atajos para que se cumpla la voluntad del Señor. No traicionará su código de valores. No acelerará los planes de Dios. No volverá mal por mal; antes al contrario, obrara tal y como el Señor espera de él y dejará que sea Dios mismo quien juzgue entre ellos y vindique a aquel que tiene la razón.

Encuentro en ello una aplicación muy práctica. En ocasiones, nos será preciso soportar la injusticia para estar alineados con la voluntad del Señor. Moisés lo hizo, David lo hizo, Jesús, el Maestro, también lo afrontó de este modo. Pedro, el apóstol, nos indica que si sufrimos por hacer el mal no tiene ningún mérito. Pero el sufrimiento que imita al de los grandes hombres de la Biblia es el que se padece por hacer el bien y, en vez de buscar, revancha, se encomienda al juicio de Dios.

¿Estás sufriendo injustamente? Convérsalo con el Señor, entrega tu causa a Él, deja que te vindique a su tiempo.

PROFETAS Y REYES, DAVID, PERDIDO Y SIN RUMBO

 



Entonces David y sus hombres, unos seiscientos, partieron de Queilá y anduvieron errantes y sin rumbo. (1 Samuel 23: 13)


Seguimos en el capítulo 23. Nos narra una situación específica de la vida de David pero, que a la vez, puede reflejar un lugar común en el que nos podemos encontrar o nos encontramos en estos momentos los seguidores de Jesús. Andar errante y sin rumbo es caminar sin dirección, sin destino, sin propósito, sin norte. El pueblo de Israel caminó durante 40 años de esta manera por el desierto. Te mueves por simple inercia o rutina pero con la conciencia -o peor aún, sin ella- de que no te diriges a ningún lugar. Manifestaciones de esto en la cotidianidad es carecer de misión o propósito en la vida; es decir, simplemente "ir viviendo", sin que nuestra existencia contribuya a algo superior a nosotros mismos; eso nos es vivir, es subsistir. Otra manifestación sería el activismo, ir de actividad en actividad que simplemente nos mantienen ocupados pero no contribuyen a nada significativo. Los que están dentro de la rueda del hámster también están súper activos pero ¿a dónde van?

El salmo 138:8 afirma que el Señor cumplirá su propósito en nosotros. Por eso, es mi convicción que, sin importar la edad que tengas, tu primera y más importante prioridad es descubrir cuál es la misión única y singular para la que, tal y como indica el salmo 139, Dios te ha diseñado.

La mía, "ayudar a las personas a desarrollar todo su potencial". ¿Cuál es la tuya?

PROFETAS Y REYES, DAVID, ANIMADO POR DIOS

 



David estaba atemorizado, porque Saúl había salido para matarlo, mientras se encontraba en Jorés, en el desierto de Zif. Jonatán, el hijo de Saúl, se puso en camino hacia Jorés para ver a David. Allí lo animó en nombre de Dios. (1 Samuel 23:15-16)

David se encuentra en una situación límite y teme por su vida. Saúl no le da tregua y lo persigue para matarlo. Es normal que el rey ungido sienta miedo, esa sensación de angustia ante la presencia de un peligro real. Añadamos a eso que tiene la responsabilidad de la vida de más de cuatrocientas personas ¡Vaya carga emocional, mental y espiritual!

En ese momento aparece su amigo Jonatán, el hijo de su perseguidor, su amigo del alma. Este corre una riesgo acercándose a David. Jonatán es consciente de la injusticia que está cometiendo su padre y va a encontrarse con David con un propósito muy claro, animado en nombre del Señor.

Para mí hay una gran enseñanza en este pasaje. Hay momentos en nuestra vida que necesitamos que el ánimo del Señor venga por medio de otra persona. Que Él ponga alguien en nuestra vida que nos provea de ese ánimo, coraje, apoyo, acompañamiento que necesitamos. Hay ocasiones en que Dios decide ministrarnos por medio de otros, aceptémoslo.

También me enseña este episodio la necesidad de estar atento a la voz del Señor para que nos pueda guiar a personas a las que podamos animar en su nombre. Que desarrollemos un corazón sensible, abierto, misericordioso, compasivo, para poder ser instrumentos, de parte del Señor para bendecir a otros.


¿Necesitas el ánimo de parte del Señor por medio de otros? o, por el contrario ¿Quién hay en tu entorno que precisa el ánimo del Señor? o ambas cosas.

PROFETAS Y REYES, DAVID, CONSULTAR AL SEÑOR

 



David volvió a consultar al Señor, y el Señor le respondió. (1 Samuel 23:4)


En este capítulo hay tres temas importantes: consultar a Dios, andar sin rumbo y, finalmente, la provisión del Señor. Veremos uno cada día.

David sigue siendo perseguido por Saúl que busca desesperadamente acabar con su vida. El rey ungido tiene, además, a su cargo más de cuatrocientos hombres que se han unido a él. Personas que son su responsabilidad, que están a su cuidado, que lo han tomado como líder. Esto implica tomar decisiones y asegurarse que esas no son equivocadas. A lo largo del capítulo son tres las ocasiones en las que David busca la dirección del Señor antes de actuar.

David, a diferencia de nosotros, no tenía la Palabra de Dios disponible a su alcance. Tampoco Jesús vivía en él por medio de su Espíritu como lo hace en nosotros. No creo que nosotros estemos en desventaja con respecto a Él a pesar de que soñamos en que el Señor nos hablara con la claridad que parece que David experimentaba.

Dios lo hace por medio de una curiosa interacción entre su Palabra y su Espíritu que vive en nosotros. El Espíritu del Señor actúa por medio de la Palabra, refuerza el poder de esta, la relaciona con nuestra realidad y nuestras necesidades de una forma clara y nítida. Si a esto le añadimos la oración nos encontramos ante una poderosa conjunción de fuerzas espirituales que generan una gran sinergia en la vida del creyente.

No deja de ser curioso que muchas de las personas que se quejan de la lejanía o el silencio del Señor son -naturalmente estoy generalizando, como diría la Escritura, el que tenga oídos para oír oiga- aquellas que ni leen, ni oran más allá de un SOS, ni buscan ser llenos del Espíritu Santo como estilo de vida.


¿Cuál es tu situación? ¿Qué cambios, por pequeños que sean podrías implementar?