IMAGO DEI



Dijo entonces Dios: -hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. (Génesis 1:26)


En mi modesta opinión, los tres primeros capítulos del libro de Génesis son imprescindibles para poder entender el mundo en que vivimos, la vida y a nosotros mismos. Aquí tenemos una primera afirmación de parte de Dios que está llena de implicaciones para cualquier ser humano y, especialmente, para los seguidores de Jesús.

Imago Dei es la expresión latina que indica que somos imagen de Dios. Hoy, cuando leía los versículos del primer capítulo del primer libro de la Biblia, han venido a mi mente algunas ideas importantes. La primera, que el Señor nos ha hecho a su imagen, signifique eso lo que signifique. La segunda, que el pecado, nuestro deseo de vivir al margen de Dios, de rebelarnos contra Él y su autoridad ha deteriorado esa imagen en nosotros. La tercera, que esa rebelión, no sólo nos ha afectado a nosotros, sino que ha afectado a toda la creación. La cuarta, que el propósito de la venida de Jesús es restaurar en nosotros esa imagen que el pecado ha corrompido. La quinta, es que nos unimos a Jesús en su trabajo restaurador del universo.

Me preocupa la pobreza del cristianismo que estamos desarrollando, donde todas esas verdades antes expuestas, están siendo olvidadas y nos estamos convirtiendo en máquinas religiosas que domingo tras domingo repetimos funciones religiosas desligadas, con mucha frecuencia, de ese plan histórico que Dios tiene para la humanidad.

¿NORMA ISO ESPIRITUAL?


Vuestro estilo de vida será así totalmente digno y agradable al Señor, daréis fruto en toda suerte de obras buenas y creceréis en el conocimiento de Dios. (Colosenses 1:10)

Las normas ISO (International Standard Organization) sirven, entre otras cosas, para garantizar la calidad de los productos y servicios. Aquellos  que lo obtienen garantizan una calidad que ha sido certificada o verificada de forma externa. Para poder obtener esa certificación es preciso demostrar unos niveles de calidad evidentes. Al leer este pasaje de los colosenses me preguntaba si no sería conveniente que hubiera una norma ISO que validara la espiritualidad de los que nos denominamos seguidores de Jesús.

Si así fuera ¿Cómo podríamos verificar una verdadera espiritualidad? Muchos criterios podrían ser aducidos, sin embargo, me gustaría hacer énfasis en los dos que aquí menciona el apóstol, una vida caracterizada por la práctica del bien y el conocimiento de Dios. Veamos la primera. Parece ser que la Palabra una y otra vez insiste en que la práctica del bien hacia nuestro prójimo sin distinciones, es una de las principales evidencias de una vida de seguimiento de Jesús. El propio Maestro afirmó que seríamos conocidos por nuestros frutos. Pablo, escribiendo a Tito y también a los efesios, afirma que hemos sido salvados para la práctica apasionada del bien. Santiago, el hermano del Señor, nos indica que la verdadera religión consiste, precisamente, en eso, en la práctica del bien hacia lo más vulnerables. 

Para podernos otorgar la norma ISO de calidad espiritual esta característica debería de estar presente en nuestro seguimiento del Maestro. Si no es así, si no nos estamos moviendo en esa dirección vamos mal.

¿Qué paso, por pequeño que sea, puedes hacer para mejorar en esta dirección?




CONOCER LA VOLUNTAD DE DIOS


Por eso, desde el día en que nos enteramos de todo esto, no cesamos de rogar por vosotros. Pedimos a Dios que os llene del conocimiento de su voluntad.... (Colosenses 1:9)


Pablo ha reconocido en los versículos previos algunas de las características definitorias de la iglesia que se reunía en Colosas. Las mismas constituyen una buena medida para evaluarnos a nivel personal y comunitario. A continuación, el apóstol inicia una serie de peticiones para los seguidores de Jesús de aquella ciudad; peticiones que, sin duda, nosotros podemos hacer totalmente nuestras; peticiones que nos pueden servir de base para orar por las personas que son significativas para nosotros y por nuestra comunidad.

No es la primera vez que he escrito sobre el tema de la voluntad de Dios. Creo que conocerla no es difícil ni complicado, es fundamentalmente una cuestión de intencionalidad en buscarla y, sobre todo en obedecerla. La voluntad del Señor está claramente expresada en las Escrituras, conforme las conocemos más y más y bajo la guía del Espíritu Santo del Señor, quien vive en cada creyente, podemos entender con claridad meridiana qué es lo que el Padre espera de nosotros y cómo podemos relacionar sus deseos y expectativas con nuestras vidas cotidianas. 

No soy ingenuo, no estoy diciendo que sea fácil, pero puedo afirmar por años y años de experiencia en mi caminar con el Señor que hay dos cosas que definitivamente ayudan a conocer la voluntad del Señor. La primera, la búsqueda sistemática de la misma en las Escrituras. Definitivamente, quien nada busca, nada halla. Queremos que el Padre nos revela su voluntad por ciencia infusa, de forma mágica, por medio de una Epifanía, pero no estamos dispuestas a ser serios en conocer la Biblia. La segunda, la búsqueda debe tener como objeto la obediencia a su voluntad. Dios no responde a nuestra curiosidad, responde a nuestra disposición a la obediencia. Él revelará su voluntad a aquellos que estén en la disposición de obedecerla.

¿Cómo está este tema en tu vida?





GRACIA



...tuvisteis noticia de la gracia de Dios y la experimentasteis de verdad. (Colosenses 1:6)


Una cosa es entender la gracia de Dios como concepto teológico y otra bien diferente es experimentarla en la vida personal. No podemos dar aquello que no hemos recibido y no hemos experimentado. Hay muchos seguidores de Jesús que creen y entienden que son salvos por medio de la gracia, sin embargo, lamentablemente, no la experimentan en su vida cotidiana. Su Dios continúa siendo el de la justicia, viven tratando día tras día de agradarlo y complacerlo, de ganar su amor y aceptación, y para ello, hay que dar la talla día tras día. Si no la dan, cosa que es imposible, Dios les retira su aprobación. Ademas hay toda una legión de predicadores y maestros que enfatizan esa idea. El resultado final es que somos salvados por gracia pero vivimos por obras. Nada pudimos hacer para ganar la salvación de Dios pero hay que hacerlo todo para mantener su amor y aceptación. Ambas cosas, por tanto, no son incondicionales, dependen de nuestro comportamiento y desempeño. Tanto haces, tanto vales. 

El amor, afirma el apóstol Juan, echa fuera el miedo. El que tiene miedo, es que no ha entendido el amor. Dos personas obedecen. Las conductas son las mismas. Desde fuera no se pueden distinguir. Las motivaciones -que no podemos observar- son totalmente diferentes. Uno se siente amado y aceptado incondicionalmente, totalmente seguro en su posición en Cristo. El otro necesita día tras día ganar el amor y la aprobación de Dios que está condicionada a su conducta y desempeño. Uno ha entendido y experimenta la gracia. El otro ha entendido la gracia pero no la puede experimentar.

Los colosenses, como afirmaba Pablo, la habían experimentado de verdad ¿Y tú?

DAR FRUTOS



Un mensaje que ha llegado hasta vosotros y que sigue extendiéndose y dando fruto, tanto en el mundo entero como entre vosotros... (Colosenses 1:6)


Pablo afirma que cuando el evangelio está presente produce fruto. Jesús afirmó que nos había escogido para que lleváramos frutos. También que el Padre era glorificado -recibía reconocimiento- cuando sus hijos producen fruto. En Juan 15, el Maestro dejó claro que todo aquel que no lleve fruto será echado fuera. Por los frutos, dijo el Señor, seremos reconocidos.

¿Qué significa, pues, en el contexto del Nuevo Testamento llevar fruto? Tres cosas diferentes. La primera, es que el carácter de Cristo, su imagen, cada vez sea más evidente en nosotros. Es decir, que conforme va pasando el tiempo nuestras motivaciones, valores, prioridades, pensamientos y conductas reflejan que nos vamos pareciendo más y más a Jesús. Nos vamos convirtiendo en pequeños Cristos.

La segunda, es que otras personas puedan llegar al conocimiento de Jesús por medio de nuestro testimonio y nuestro estilo de vida. Compartir nuestra fe, dar la posibilidad a otros de tener una relación personal con el Señor. Los resultados, sin duda, no dependen de nosotros, tomar la iniciativa, si.

La tercera, es colaborar con Jesús en la construcción del Reino de Dios, es decir, vivir promoviendo la justicia, la paz, la reconciliación y la misericordia. Añadiendo valor a la vida de las personas, haciendo bien a todos, lo merezcan o no.

Pablo reconocía que el evangelio había producido fruto en la vida de los Colosenses ¿Se podría decir lo mismo de ti y de mí?

INTERIOR Y EXTERIOR



Os anima a ello la esperanza... (Colosenses 1: 4)

Es bien sabido que nuestras conductas -exterior- vienen determinadas por nuestros valores -interior- que, a su vez, vienen determinados por nuestro paradigma personal, es decir, la forma en que entendemos el mundo, la vida y nosotros mismos. Es por eso que la sociedad  invierte miles de millones de euros para controlar los medios de comunicación y generar productos para los mismos. Ellos alimentan nuestras mentes y, de esta forma, conforman nuestros paradigmas que, como anteriormente comenté, determinan nuestros valores y, finalmente nuestras conductas. 

Los paradigmas permanecen ocultos. Son como los sistemas operativos de tus teléfonos, tabletas u ordenadores. No los ves, pero son los que determinan qué puedes hacer o no hacer con tus dispositivos. La única manera de identificar nuestros paradigmas ocultos es observando nuestras conductas externas. Mira tus conductas porque detrás de ellas hay toda una serie de valores, y detrás de ellos se esconden nuestros paradigmas. Ya lo afirmó el Señor, de la abundancia del corazón -interior- habla la boca -exterior-. También dijo que todas las conductas -exterior- que producimos los seres humanos vienen de nuestro corazón -interior-.

Los colosenses, de quienes habla Pablo, tenían confianza y amor, conductas externas que eran alimentadas por valores internos; en su caso, la esperanza depositada en Jesús. Ésta producía en ellos esas conductas que el apóstol alababa y reconocía. La pregunta para nosotros es ¿Qué conductas produce nuestra vida? ¿A qué valores responden? ¿Qué paradigmas ocultos las generan? ¿Responden a un paradigma bíblico o, por el contrario, simplemente al modelo social que los medios producen y venden?





AMOR, LOVE, AMOUR, AMORE



Al tener noticias de vuestra fe en Cristo Jesús y del amor que mostráis a todos los creyentes (Colosenses 1:4)


Pablo habla que los colosenses eran seguidores de Jesús que mostraban amor. ¿Qué es amor? Los Beatles en una de sus canciones más famosas hablaban de que todo lo que necesitamos es amor ¿A qué tipo de amor se referían? ¿Qué había en sus mentes cuando afirmaban eso? He buscado en Google la palabra amor y me devuelto un dato increíble 1.600. 000.000 entradas ¡Y eso sólo en castellano!, sin contar otros idiomas importantes en la red como inglés, chino, francés, alemán. Todo el mundo habla de amor y es cierto que todo el mundo lo necesita, sin embargo, acostumbramos a usar palabras para las que, en ocasiones, no tenemos claridad en nuestras mentes acerca de lo que significan; aún más, para cada persona la misma palabra puede sugerir diferentes expectativas. 

Lo que voy a compartir no es nuevo, pero es necesario. Cuando Pablo habla de amor en sus cartas habla de la palabra griega ágape. Palabra que significa, literalmente, la búsqueda del bien de la persona amada. Cuando amas a alguien buscas su bien, lo mejor, lo que necesita. Ágape es amor sin condiciones. No es una inversión, es un regalo. Ágape no es debido a, sino a pesar de. Ágape es incluso costoso y doloroso. En definitiva, lo que el apóstol está diciendo es que aquellos seguidores de Jesús eran gente que de forma cotidiana, intencional y consciente buscaban el bien de aquellos que estaban a su alrededor. Y como estás reflexiones nacieron al albur de qué pensarían y verían otros que observan desde fuera mi vida y mi comunidad, me dan mucho que pensar.


¿Cuán evidente es el amor en tu vida y comunidad?




¿CON QUÉ O QUIÉN ME SIENTO SEGURO?



Al tener noticias de vuestra fe en Cristo Jesús y del amor que mostráis a todos los creyentes (Colosenses 1:4)

Pablo escribe a los seguidores de Jesús que se reúnen en la ciudad de Colosas. Toda la primera parte de la carta, como ocurre a menudo con sus epístolas, contiene mucha información sobre el carácter de dicha comunidad. Al leerla, después de ese tiempo de sequía espiritual, me preguntaba ¿Son visibles en ti Félix esas cualidades? ¿Lo son en la comunidad a la que perteneces? 

Es una pregunta que me lleva a reflexionar seriamente. Primero, me obliga a pensar acerca del significado de la fe y el amor de los colosenses. Segundo, me hace plantearme cómo contestarían a esas preguntas observadores externos, gente que me observa, que nos observara desde fuera.

En las Escrituras fe es confianza. Yo uso, a menudo, una definición de confianza que me encanta, “la medida en que yo me siento seguro con algo o alguien”. En este caso sería con Jesús. Tengo que reconocer que, aunque a nivel público y de boca para fuera, proclamo, que toda mi confianza está depositada en Cristo, no siempre es así. Por supuesto, lo es para la vida eterna. No tengo la más mínima duda de que una vez que muera -algo que cada vez está más cerca- estaré en la eternidad con Dios. Ese no es el reto. El resto consiste en confiar, sentirse seguro con Él, aquí y ahora, con los retos y desafíos de la vida cotidiana. Y eso me lleva a reflexionar en qué se basa mi seguridad ¿En el trabajo, las personas que me respaldan económicamente, ni red de contactos, mi capacidad de generar nuevas ideas y alternativas? ¿En qué o en quién realmente me siento seguro? ¿Qué dirían de mi aquellos que me observan desde fuera?

¿En qué o en quién te sientes seguro?

VIVIENDO DE LAS RESERVAS



VIVIENDO DE LAS RESERVAS

Durante estos últimos días he vivido literalmente de las reservas espirituales. Como muchos habréis podido comprobar, ha sido un mes sin ningún tipo de publicación. Lamentablemente, no había nada que decir. He estado funcionando en piloto automático, sirviendo a Dios pero sin tener tiempo de calidad con el Señor al que sirvo. Las actividades, las capacitaciones de líderes, las relaciones, los compromisos, todo ello explica pero no justifica el no haber puesto PRIMERO LO PRIMERO, el no haber seguido el consejo bíblico de buscar primero su Reino porque todo lo demás viene después.

Como sucede con la comida física o con el rendimiento deportivo, uno puede vivir de rentas o reservas solo durante un tiempo limitado; una vez pasado el mismo se entra en desnutrición espiritual y, si ésta se prolonga, se pueden producir daños que puede costar mucho tiempo recuperar o, en ocasiones, volverse irreversibles. 

Esta breve reflexión tiene un doble propósito; para mí tomar el compromiso de volver a alimentarme regularmente. Para ti, advertirte del peligro de la desnutrición espiritual y la importancia de cuidar tu dieta.

DAR LA TALLA



Vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho contigo. El hombre se marchó proclamando por toda la ciudad lo que Jesús había hecho con él. (Lucas 8:39)


Estas palabras le fueron dichas por Jesús a una persona a la que acababa de liberar de una posesión demoniaca. Se las dijo en respuesta al deseo del liberado de seguir a Jesús y convertirse, como los otros, en un discípulo itinerante.

La expresión "dar la talla", que usamos con frecuencia en España, significa estar a la altura de las circunstancias, cumplir las expectativas que otros tienen sobre nosotros, saber responder de manera adecuada a una situación dada. Cuando seguimos a Jesús debemos dar la talla. Sin embargo, es importante determinar cuál es el escenario en que debemos hacerlo. La vida cotidiana es el lugar donde debemos dar la talla, no en las actividades del domingo en la iglesia. Donde se mide si estamos o no a la altura no es en los contextos religiosos, sino en nuestro hogar, en nuestra escuela, en nuestra universidad, en nuestro puesto de trabajo, en nuestro vecindario, en definitiva, en todos los entornos en los que se desarrolla nuestra vida día a día. Porque, precisamente, es en estos entornos donde está la gente que necesita que nosotros demos la talla y que, a la vez, van a ser más severos con el juicio sobre nuestra calidad como seguidores del Maestro. No es excesivamente complicado fingir o ser políticamente correctos el domingo en el lugar de cultos; eso no es posible en nuestros entornos naturales, donde nos movemos la mayor parte de nuestro tiempo, donde se ve cómo realmente somos y donde se puede evaluar, por observadores externos si realmente damos la talla.


¿Das la talla? ¿Qué dirían de ti observadores externos?