CUESTIÓN DE CORAZÓN



Di a los israelitas que destinen un tributo para mí. Únicamente aceptaréis el tributo de aquellos que lo ofrezcan de corazón. (Éxodo 25:2)


Una y otra vez en la Biblia se nos indica que lo importante no es lo que hacemos para Dios -nada la impresiona-, sino la actitud con que lo hacemos; es decir, el corazón que le ponemos a las cosas. El Señor indica que nosotros miramos -y nos dejamos impresionar- por aquello que tenemos ante nuestros ojos; Él no, Dios mira el corazón, las intenciones, las motivaciones y las actitudes. Ni siquiera nuestra parafernalia religiosa le resulta satisfactoria si el corazón no está detrás. Hablando en el profeta Isaías indica que su pueblo le alaba de labios para fuera, sin embargo, su corazón está muy lejos de Él. Si entendemos y aceptamos que nada de lo que hagamos "por Dios" le añade el más mínimo valor a  alguien como Él que es totalmente completo y perfecto en Sí mismo. Entonces podemos comenzar a entender que lo que verdaderamente valora y le produce satisfacción es la actitud -el corazón- que hay detrás de lo que hacemos. De hecho, el corazón con que hacemos las cosas puede echar por tierra el valor de todo lo hecho. No es de extrañar que la Escritura nos anime a, sobre todas las cosas, cuidar nuestro corazón.


¿Cuál es el estado de tu corazón?

CAOS



Pero el séptimo es día de descanso consagrado al Señor. (Éxodo 20:10)


Nos enseña la ciencia que todo tiende al caos. Creo que por eso el Señor ha establecido un día -sábado para Israel, domingo para los cristianos- para pararnos, recrearnos y reenfocarnos. En la sociedad del 24/7 no hay tiempo para el descanso. Vivir estresado, estar altamente ocupado se considera un valor social del cual nos enorgullecemos. Nuestras iglesias, con demasiada frecuencia, sobrecargan nuestras agendas y nos hacen anhelar el lunes para poder descansar. El trabajo es un agujero negro, un monstruo que cuanto más le das, más exige. Por eso Dios establece ese día especial para que podamos renovar nuestras fuerzas físicas, mentales, emocionales y espirituales. Un día para la recreación, es decir, para volvernos a crear.

Para también un día para pararnos y echarlo un vistazo a nuestra vida. Pensar en cómo están nuestras prioridades, qué está ocupando el primer lugar, hacia dónde se va nuestro corazón. Por eso el domingo es tan valioso para los seguidores de Jesús. Cada siete días el Señor nos da una oportunidad para pararnos, ver cómo estamos viviendo y hacer los cambios necesarios. Si cada siete días hacemos ese simple ejercicio podremos intevenir e impedir que nuestro proyecto de vida escore. Mal servicio hacemos en nuestras iglesias si no ayudamos a nuestros miembros a aprovechar la reunión dominical para invitarlos a pararse, observarse, evaluarse e incluir los cambios necesarios.


¿Qué beneficios añadiría a tu vida el aprovechar el domingo en este sentido?


CAOS



Pero el séptimo es día de descanso consagrado al Señor. (Éxodo 20:10)


Nos enseña la ciencia que todo tiende al caos. Creo que por eso el Señor ha establecido un día -sábado para Israel, domingo para los cristianos- para pararnos, recrearnos y reenfocarnos. En la sociedad del 24/7 no hay tiempo para el descanso. Vivir estresado, estar altamente ocupado se considera un valor social del cual nos enorgullecemos. Nuestras iglesias, con demasiada frecuencia, sobrecargan nuestras agendas y nos hacen anhelar el lunes para poder descansar. El trabajo es un agujero negro, un monstruo que cuanto más le das, más exige. Por eso Dios establece ese día especial para que podamos renovar nuestras fuerzas físicas, mentales, emocionales y espirituales. Un día para la recreación, es decir, para volvernos a crear.

Para también un día para pararnos y echarlo un vistazo a nuestra vida. Pensar en cómo están nuestras prioridades, qué está ocupando el primer lugar, hacia dónde se va nuestro corazón. Por eso el domingo es tan valioso para los seguidores de Jesús. Cada siete días el Señor nos da una oportunidad para pararnos, ver cómo estamos viviendo y hacer los cambios necesarios. Si cada siete días hacemos ese simple ejercicio podremos intevenir e impedir que nuestro proyecto de vida escore. Mal servicio hacemos en nuestras iglesias si no ayudamos a nuestros miembros a aprovechar la reunión dominical para invitarlos a pararse, observarse, evaluarse e incluir los cambios necesarios.


¿Qué beneficios añadiría a tu vida el aprovechar el domingo en este sentido?


RECREACIÓN



Acuérdate del sábado para consagrarlo al Señor (Éxodo 20:8)


Es interesante que en los Diez Mandamientos el dedicado al día de reposo es que es explicado en más extensión, el más largo, al que se le dedica más atención. También es curioso que el Señor nos mande descansar en vez de mandarnos trabajar. Él creó ambas cosas, trabajo y descanso, y las creó antes de que el ser humano se rebelara contra Él y su autoridad. Todo parece indicar que nuestra tendencia a causa del pecado sería desequilibrarnos en el punto del trabajo y no del descanso ¡Así somos! 

Este desequilibrio ha llegado a su extremo en la cultura occidental donde predomina el 24/7. Hay amigos que nos visitan de otros países de América y se extrañan de que ¡Todavía! los negocios, tiendas y centros comerciales estén cerrados la mayoría de los domingos y días festivos. Sin duda, existen sectores donde el 24/7 se da pero, y así lo afirmo, gracias al Señor, eso todavía es lo excepcional y no lo norma. 

De hecho, relacionando este pensamiento con el del día anterior, la tendencia en nuestra sociedad es a hacer del trabajo un dios, en cuyo altar se sacrifica tiempo -que es lo mismo que vida- salud, familia y todo lo que haga falta. El consumo, el rendimiento a cualquier precio y la maximización de los beneficios son dioses asociados que también son adorados.

Soy consciente que desde la venida de Jesús todos los días son igualmente santos. Sin embargo, es mi humilde opinión que una cosa no debe privarnos de hacer la otra. El domingo sigue siendo un día que tiene un propósito especial -del que hablaré otro día- y para ese propósito Dios nos pide que liberemos un tiempo especial. Así pues, todos los días son santos, pero hay uno que tiene un propósito definido por el Señor y que no puede ser logrado en los otros días: descansar, recrearnos, pasar tiempo especial con Él.


¿Qué beneficios traería a tu vida el guardar el día del Señor para recrearte, descansar y centrarte en Él?

ÍDOLOS



No tendrás otros dioses aparte de mí (Éxodo 3:20)


Uno de los problemas que tiene el ser humano -en mi humilde opinión- es que está diseñado para adorar, y cuando deja de hacerlo al verdadero Dios, adora cualquier cosa. Es interesante que las personas populares en el mundo de la música o el deporte sean denominados ídolos y así sean considerados por sus seguidores que en casos extremos, como sucedía en la antigüedad, les ofrecen sus propios cuerpos para ser usados por aquel o aquella a quien adoran.

Puede ser que muchos de nosotros al ver esta foto y lo que ello evoca dibujemos un rictus de desprecio y desagrado en nuestros labios. Sin embargo, si vamos más al fondo y no nos quedamos en lo pura y meramente superficial veremos que es muy posible que también nosotros tengamos nuestros propios ídolos, nuestros dioses ajenos al verdadero Dios aunque reconozcamos nominalmente a este último. O puede ser que estemos viviendo en una sutil idolatría, donde nuestro corazón esté partido entre el verdadero Dios y el trabajo, el sexo, el placer, la influencia, el poder, el dinero, e incluso el ministerio y la iglesia. Al fin y al cabo, como sabiamente afirmaba Martín Lutero, dios es cualquier cosa que ocupa el primer lugar en tu corazón. 


¿Qué o quién ocupa el primer lugar en tu corazón?

EL DEFENSOR



No maltrates al inmigrante ni abuses de él, porque también vosotros fuisteis extranjeros en Egipto. No hagas daño al huérfano ni a la viuda porque, si se lo haces, ellos clamarán a mí y yo los atenderé. Mi ira se encenderá contra vosotros y haré que muráis a espada. Entonces serán vuestras mujeres y vuestros hijos quienes se quedarán viudas y huérfanos. (Éxodo 22:20-23)

En el Antiguo Testamento este tipo de personas, de seres humanos, representan a los vulnerables de la sociedad, aquellos que, por la carencia de leyes o una estructura social de apoyo podían ser dañados y abusados física o emocionalmente. Esta expresión, el huérfano, la viuda, el pobre y el emigrante, ha venido a englobar a todos aquellos que están en los márgenes del sistema y que, por tanto, son o pueden ser fácilmente abusados o la sociedad puede desentenderse de ellos. Sin embargo, no deja de ser significativo que Dios se declara en las Escrituras el defensor de todas estas personas. Aquellos que pueden ser deshechos para la sociedad no lo son para Dios, antes al contrario, como podemos ver en este pasaje, tomará muy en cuenta la forma en que nosotros reaccionemos, como individuos y como comunidad ante ellos. No es muy difícil encontrar aquí ecos de Mateo 25 y las palabras acerca de que todo lo que hagamos o dejemos de hacer a uno de estos pequeños, directamente si lo hacemos a Jesús.


¿Qué cosas prácticas puedes hacer para crecer en tu sensibilidad hacia el vulnerable?

QUIETUD



No tengáis miedo; manteneos firmes. (Éxodo 14:13)


Hay ocasiones en las que la vida pesa. Las circunstancias abruman. El futuro genera incertidumbre. Ocasiones en las que uno no sabe qué hacer, hacia dónde tirar, cómo afrontar. Ocasiones en las que no se tiene el control y nada se puede hacer por recuperarlo; eso en el caso de que en alguna ocasión lo hayamos tenido. Es mira ilusión pretender controlar nuestras vidas en un mundo donde cada vez más y más hay fuerzas políticas, económicas, sociales y culturales que desde las bambalinas parece que están decidiendo todo acerca de nuestras vidas. Pero tal vez no hace falta ir tan lejos. No es necesario pensar en macro, simplemente pensando en micro uno es consciente -si desea serlo- de la precariedad y vulnerabilidad.

¿Y qué debemos hacer los seguidores de Jesús? ¿Hemos de participar y sucumbir a las mismas angustias, miedos y pánico que aquellos que no conocen a Dios? ¿Qué diferencia marca su presencia en nuestras, o debería marcar? Mis amigos católicos hablan de abandonarse en Dios. Me gusta la expresión, pero aún más me gusta lo que significa. Esa entrega confiada del niño en su padre o madre. Ese refugio que encontramos en aquel que creemos está por encima de toda circunstancia, que sigue controlando el universo. Nosotros, los protestantes, le llamamos confiar, descansar, encontrar refugio en Dios. Distintas versiones de una misma realidad, la de esperar sin miedo y continuar firmes.

¿Qué necesitas abandonar, confiar, descansar en Jesús?

LA QUEJA



Y dijeron a Moisés: ¿Es que no había sepulcros en Egipto, para que nos hicieses venir a morir en el desierto? ¿Par esto nos has sacado de Egipto? ¿No te decíamos allí que nos dejaras en paz sirviendo a los egipcios, pues más nos valía ser esclavos suyos que morir en el desierto? (Éxodo 14:11.12)

El pueblo de Israel camina en libertad después de haber visto una y otra vez grandes intervenciones sobrenaturales del Señor en sus vidas. Israel, como la mayoría de nosotros, tenemos muy poca memoria histórica. Rápidamente olvidamos las intervenciones pasadas de la Providencia y ante el nuevo reto, dificultad, obstáculo, problema, etc., caemos en un profundo desencanto que nos lleva a una profunda queja hacia el Señor. En nuestra confusión porque las cosas no están saliendo como esperábamos o deseábamos, nos volveríamos de forma inmediata al pasado y lo aceptaríamos gozosos y felices.

Lee las afirmaciones del pueblo. Egipto, el lugar donde habían sufrido esclavitud durante 400 años, es percibido como un spa de lujo donde, aparentemente, la vida es dulce y maravillosa. Es increíble de qué modo el miedo, la inseguridad, la ansiedad pueden distorsionar nuestra percepción de la realidad y hacernos parecer la esclavitud como apetecible, como mejor que la realidad presente actual.

Es una buena aplicación para nosotros ¿Qué caracteriza nuestra vida, la queja o la gratitud? ¿Cómo reaccionamos ante lo imprevisto, ante las cosas que van como queremos o pensamos, con confianza en el Dios que nos saco de nuestro Egipto particular o con ganar de volver al mismo lo antes posible? Todos queremos llegar a la tierra prometida sin pasar por el desierto. Pero no funciona así; hasta el mismo Jesús tuvo que pasar por él. Es precisamente en el desierto donde nuestro carácter es probado, formado y transformado. Querer evitar el desierto es querer evitar el trabajo del Señor en nosotros.


¿Cómo vives el desierto?

SOBRE LOS HIJOS


Y cuando vuestros hijos os pregunten: ¿Qué significa este rito? (Éxodo 12:26)


Este pasaje hace referencia a la celebración anual de la Pascua por parte de las familias judías. El rito tenía que servir como una plataforma para poder explicar durante siglos y siglos la gran intervención de Dios en la historia del Israel. Incluso a día de hoy, las familias judías practicantes, continuan celebrando el sábado y la Pascua y, no hay la menor duda, que eso ha sido crucial para poder mantener su identidad a lo largo de siglos de exilio y persecución.

Mi reflexión acerca de esta disposición del Señor, que se repite varias veces en el libro de Éxodo y de forma magistral en Deuteronomio 6, es que la educación espiritual de los hijos no es responsabilidad de la iglesia local. Es responsabilidad de los padres y, por tanto, nosotros (soy orgulloso padre de dos hijos) somos los que debemos tomar el liderazgo y ser intencionales en transmitir la fe a la siguiente generación. No podemos garantizar el resultado ya que cada persona es única, singular y libre de tomar sus propias decisiones. Pero si podemos y debemos ser intencionales en el proceso. Debemos vivir de tal modo la fe que nuestras vidas planteen preguntas a nuestros hijos. Preguntas que pueden ser verbalizadas o no por estos; pero preguntas al fin y al cabo.

No podemos ni debemos esperar que la iglesia local haga lo que nosotros no hacemos en el hogar. Es irresponsabilidad delegar en ella la formación espiritual de nuestros hijos. Irresponsabilidad y falta de alineamiento con lo que enseña la Palabra de Dios. Sin duda, ahora hablo como pastor, la iglesia puede colaborar, ayudar, respaldar de muchas maneras. Sin embargo, no puede ni debe asumir una carga que por ley divina no le corresponde.


¿Eres padre? ¿Cuán intencional eres en transmitir la fe a tus hijos?

ACTITUD ANTE LA VIDA



Lo comeréis así: la túnica atada, las sandalias abrochadas y la vara en la mano; os lo comeréis a toda prisa. Es la Pascua del Señor. (Éxodo 12:11)


Estoy disfrutando mucho con la lectura del libro de Éxodo; de forma especial con todos los rituales y símbolos que el Señor ofrece a su pueblo. Ambos tienen como propósito recordar de una manera viva, en la que la persona participa activamente, verdades espirituales de un carácter muy profundo. Me produce tristeza que en la fe evangélica no sepamos reconocer la potencia que tienen para reforzar nuestra fe y no nos hayamos esforzado demasiado por desarrollarlos y enseñarlos.

Pero centrémonos en este, la celebración de la Pascua y el modo de hacerlo. Todo en ella tiene un increíble simbolismo y valor que no tengo el tiempo de desarrollar en estas pocas líneas. Quiero, sin simbargo, resaltar la forma en que debía de ser comida. De pie, la vara en la mano y las sandalias abrochadas y comiendo a toda prisa. Nos habla de estar listos en todo momento, en todo tiempo. Nos habla de transitoriedad. Nos refleja un pueblo que vive en transición y se sabe a sí mismo que no es parte de esa tierra en la que celebra. Un pueblo que va hacia un país diferente.

Uno vive de acuerdo a como se percibe. La Palabra nos habla con frecuencia de que somos gente en tránsito hacia una realidad superior y mejor y que, por tanto, debemos vivir acorde con esa identidad. Nuestra ciudadanía está en los cielos afirma la Bibia; aquí estamos totalmente en tránsito, somos peregrinos en tierra extraña. Un seguidor de Jesús, desde esa perspectiva, siempre debe tener la mentalidad de un nómada, alguien que va de paso. No estoy diciendo que eso implique desentenderse de las necesidades de este mundo ¡Al contrario! debemos ser nómadas y peregrinos que a su paso dejan un rastro de justicia, paz, misericordia y compromiso con un mundo roto.


¿Cuál es tu mentalidad?